22 junio 2009

Celebrando en Catica

Catica
Photo by: Carla Mariela

Definitivamente en el mar la vida es más sabrosa, y si de celebrar mi cumpleaños se trata la playa suele ser mi opción favorita. No sé cuanto tiempo llevo diciéndole a mi amigo que debemos ir a Catica, claro hay que tomar un peñero, pero es una cuestión de pocos minutos... "ni te vas a dar cuenta" repetía sin cesar a ver si lo convencía, pero parecía misión imposible hasta que hace un par de semanas me dijo "Para tu cumpleaños nos vamos a Catica!" Aquello fué una emoción indescriptible, por fin iría al mar -este año estuve demasiado tiempo de reposo sin viajar y casi sin salir- y además para celebrar mi cumple en una de mis playas favoritas (En Venezuela es difícil decidirse por UNA playa favorita, hay muchisimas playas espectaculares por aquí). Así que el viernes agarramos nuestro kit playero, atravesamos la sinuosa carretera de montaña del parque Henri Pittier tomando rumbo hacia Ocumare de La Costa y llegamos hasta el embarcadero de Cata listos para irnos a disfrutar de Catica.

Catica. Photo by: Carla Mariela

Catica, en realidad, es el final de la hermosa Bahía de Cata, al cual puede accederse a pié -por un camino intrincado, nada fácil y que nunca he transitado- o tomando un peñero en el embarcadero ubicado en Cata Pública -hay una larga y triste historia de la división de la bahia, pero no es tema de este post- donde los amables lugareños te llevarán por un módico precio hasta Catica. Si vas en fin de semana el traslado te sale super económico, pero la playa estará atestada de gente; si como nosotros te escapas entre semana vas a disfrutar de la playa para tí solito aunque deberás pagar más al lanchero.

Saliendo de Cata, rumbo a Catica en el peñero de Franklin
Photo by: Carla Mariela

En nuestro caso nos fuimos con Franklin, un joven y muy amable ocumareño quien nos transportó hasta Catica y nos incorporó en el traslado sillas, mesa y sombrilla de playa, las cuales muy amablemente nos instaló a nuestra llegada. Acordados el precio y la hora de regreso nos dedicamos felices a disfrutar de una playa de aguas cristalinas y serenas, donde se puede flotar por horas y dedicarse a vivir feliz, relajado y apartado del resto del mundo.

En Catica no hay nada de nada, así que debes llevarte todo lo que necesitas para hidratarte y comer en la playa, y siempre debes recordar traerte todos los desperdicios cuando regreses para mantener la playa igual de hermosa como cuando llegaste.