¿Quién me recomienda una posada en Mérida? Pregunté en twitter, novata entonces, escondida detrás de mi arroba. Al poco tiempo timbró el tweetdeck con la respuesta "La Casona de Margot", y aunque nóbel twittera ya tenía gente en quien confiaba, y al provenir esta corta respuesta de una de mis fuentes más seguras, busqué en google el site de la posada. Llamé por teléfono, reservé, realicé transferencia electrónica y partí rumbo a la Casona en búsqueda de un nuevo hospedaje.Lo que más me gusta de la Casona de Margot es la atención que recibes allí, todo el personal es muy amable y eso siempre lo agradezco. Las habitaciones son limpias, cómodas y muy agradables para estar. Un detalle lindo es que las toallas las cambian a diario, cosa que no ocurre en todas las posadas. Como mis viajes a Mérida son de estudio (y placer, de lo contrario este blog no tendría tantas entradas merideñas), aprecio mucho las mesitas que tienen en los jardines, donde usualmente repaso al amanecer.
La Casona de Margot comparte estacionamiento con otra posada en la misma calle, y aunque deban caminar un poquito para pedir que les abran la puerta cada vez que vayan a entrar o salir, la verdad es que se agradece tener en todo el frente de la posada el estacionamiento, es un lujo que muy pocas posadas en el centro de la ciudad de Mérida pueden ofrecer y, para los que viajamos en auto y cargados de maletas (no, aun no aprendo a viajar ligera de equipaje) resulta realmente muy provechoso.
Si salen tempranito, como yo, podrán disfrutar de un rico café cortesía de la casa, que siempre cae bien en las frías mañanas merideñas. Para desayunar recomiendo, siempre, ir al Mercado Principal de la ciudad, por que atienden desde temprano, se come rico y a precios solidarios.
Aunque no cuenta con servicio de restaurant, por estar bicada en la Av. 4 Bolívar, entre calles 15 y 16 del centro de Mérida, a pocas cuadras de la Plaza Milla, hacen que conseguir comida no sea un dilema. En Milla encontré una pizzería fabulosa donde se come realmente riquisimo y la atención es esmerada, y a la que puedo ir tranquilamente caminando desde la Casona.
En esta posada me he sentido como en casa y siempre que me voy me quedan ganas de volver. Anotenla para su próximo viaje a Mérida, les encantará.

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