
Es éste un viaje que me ha prestado mi querida amiga Erika Romero. Ella es una viajera activísima, se sale de la ruta y del asfalto, recorre caños, sube cerros y no la detienen ni los mosquitos (ya le dió paludismo de tanto ir a la Selva y se recuperó). Let´s face it, a ésta Ícaro le encanta la naturaleza con la comodidad de los 5 estrellas, por lo que dificilmente me iré un fin de semana en Caño Mánamo, sin embargo le he pedido a Erika me preste algunos de sus viajes para compartirlos con ustedes aquí, quien sabe y se quieran salir del asfalto y vivir a la Venezuela profunda que nos llena el alma con sus aguas de colores.
El Caño Mánamo está ubicado en el Delta del Orinoco, el delta es un estuario en expansión originado por la sedimentación que arrastra el río y por los depósitos que deja la corriente marina que, desde el río Amazonas, pasa frente a las costas de la Guayana Francesa, Surinam y Guyana. El caño Manamo es el brazo del Orinoco situado más al oeste del Delta y su nombre se deriva de la palabra Warao manamo, "dos". En los muchos sitios donde el río se bifurca, los Warao llamaban sus brazos Manamo Aida y Manamo Sanuka, traducido por los criollos como Mánamo y Manamito.
Erika nos recomienda hospedarnos en el Orinoco Delta Lodge, un campamento en pleno río que nos organiza las excursiones y donde debemos quedarnos al menos dos días para disfrutar de la grandeza del padre Orinoco. Para llegar hasta allá hay que embarcarse en Boca de Uracoa al sur este del estado Monagas, justo en la frontera con Delta Amacuro. Ya decidirás si manejar hasta Monagas, como lo hizo Erika o tomar un avión hasta Maturín o Puerto Ordaz y de ahí seguir por tierra hasta Temblador. Dicen que por avión se llega, pero no se viaja; más todo dependerá del tiempo que tengas para hacer el viaje y de tu presupuesto.

Ya teniendo resuelto el hospedaje la idea es irnos de aventura por la Selva y nada mejor que recorrer el Delta del Orinoco en búsqueda de guacamayas, pumas, celotes y por supuesto palmito, que es una de esas exquisiteces nativas de mi país que me fascinan y que hace una pareja perfecta con el aguacate (los apuntes gastronómicos son cortesía de Carla Mariela) Saliendo en bote del Delta Lodge iniciarás tu caminata por la Selva, aquí es importante llevar buen ánimo y todos los gadgets necesarios, es decir botas de hule, pantalones, camisas (para no ser comida de mosquitos) y no tenerle grima al lodo, porque eso lo encontrarás por todos lados.

Una de las plantas comunes de la zona es el Palo de Agua (ruphrechtia cruegerii) y es una fuente de agua fresca en la Selva, por supuesto que Erika no iba a dejar de probarla y aquí la vemos bebiendo del néctar del Orinoco.

Clemente, el guía Warao de los expedicionarios, luego les mostró el palmito. Erika seguro que no lo probó (no le gusta, no sabe lo que se pierde) pero creo que si algún día me animo a literalmente enterrarme en el barro del Delta será para ver de dónde sale el rico palmito y claro, probarlo!

Y para que vean que lo del barro y el agua no son exageraciones mías, aquí les dejo otra genial toma de Erika y sus compañeros de viaje caminando por la selva

Una de las experiencias más maravillosas de los viajes a la selva es tener contacto con las comunidades indígenas, yo me siento conectada con mis ancestros cada vez que miro estas espectaculares fotos de Erika, y me siento muy orgullosa de ser descendiente también de indígenas venezolanas, mi bisabuela era "india" como decía ella misma y aunque no la conocí, siento que llevo todo eso en la sangre.

Mi amiga Erika, que le mete a todo, se atrevió a posar con un gusano blanco entre los dientes. Este gusano es un manjar para los Waraos y lo comen con muchísimo gusto. Antes que griten "Ascole" y se pregunten si se comió o no el gusanito, aquí les dejo la respuesta de Erika: "No no me lo comi pero te aseguro que si tu o yo fuesemos waraos lo considerariamos un manjar al igual que ellos, además es muy nutritivo, pensamos diferente sólo por que hemos elaborado otro mapa mental producto de nuestras circunstancias y vivencias." Respuesta que refrendo totalmente, y añado que tal vez en una onda de Cocina Amazónica (muy en boga en la movida gourmet caraqueña) no descarto probarlo.

Y los dejo con esta imagen, definitivamente de mis favoritas... espero se animen a conocer al Delta del Orinoco, a mi ya me entraron ganas.

1 comentarios:
Hola Carla, siempre me dan envidia tus viajes :)
Te deseo un Feliz año.
Te dejo un beso.
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