Había tenido el blog agarrando telarañas, viajando, viviendo, estudiando y twitteando se me pasaba el tiempo para escribir, pero hay momentos como este en que más vale teclear lo que se piensa y se siente, y mucho más cuando afecta directamente el tema de este blog, los viajes por Venezuela.
Valentina Quintero es una periodista venezolana que se dedica a recorrer mi país, para darselo a conocer al resto de estos ciudadanos urbanos que escapamos en fin de semana, vacaciones o cuando se pueda a darnos un respirito de aire puro y disfrutar de esta maravilla en biodiversidad que es Venezuela.
Antes de que aparecieran Valentina, su manual de ociosidades, bitácora y guía de posadas, el recorrer mi país necesitaba de un "baquiano" o guía que te contara donde podías ir, quedarte o comer, sin más referencia que la memoria y el gusto de algún amigo, familiar o conocido que te orientaba. Pero Valentina llegó a cambiarnos todo, con sus cuentos escritos en el más puro lenguaje caraqueño, sus precios "solidarios" y capacidad para descubrir los rincones más hermosos de Venezuela. Es que Valentina te hace sentir orgulloso de ser Venezolano.
Con el transcurrir de los años, a todos los que nos gusta recorrer el país e inundarnos con sus aguas de colores, saborear sus frutos y sazones y curucutear aquí y allá buscando cosas bellas, hemos recibido el mote por parte de amigos y familiares de ser "como Valentina" y que orgullo recibirlo, y me parece hasta buenisimo decir: "que va, en tal sitio trataron bien a Valentina porque era ella, a mi muy mal, te recomiendo tal otro", y es bueno porque significa que nos salimos de la ruta, experimentamos, vivimos y dejamos que Venezuela hermosa se apoderara de nosotros...
Pero eso era antes que Venezuela se me perdiera en un desmadre, hoy amanecimos en twitter y en el país en general conmocinados con la
noticia de la invasión a la casa de los padres de Valentina Quintero en Caruao. Ese pueblo de la Costa de Vargas, prácticamente perdido en el mapa, que Valentina se encargó de divulgar y sus padres, ya ancianos, a querer y transformar. Cuenta mi madre, que conoció la casa de los Quintero en Caruao en sus inicios, que era un lugar hermoso y sencillo, con mucho potencial. Y el transcurrir de los años demostró que podía ser realmente un hermoso lugar. Hoy, toda esa belleza, el sueño de unos abuelos, la casa de una familia han sido arrasados por esa furia enloquecida barnizada de un odioso rojo, rojo envidida, que todo lo que toca lo destroza... adiós árboles frutales, pajaritos... bienvenido fuego y destrucción.
Adios Caruao, dijeron los Quintero.
Aún no comprendo que ocurrió en Caruao, dicen que el discurso violento es el causante de todo... yo creo que la ausencia de ley nos ha dejado a Venezuela convertida en el salvaje oeste, y ahora vale todo menos el respeto y la decencia... Caruao es solo el reflejo de una Venezuela que se nos va perdiendo entre los dedos, un país tan hermoso en manos de unos irresponsables... mantengo mi tesis de ni ir al Estado Vargas, antes no iba por que sencillamente no me gustaban sus playas, ahora tampoco me gusta su gente. Un Estado que vive del turismo no puede permanecer silente, mudo, cómplice ante este horror, ante los destrozos que causaron en casa de los padres de una dama que no hace sino exaltar los mejores valores de nuestro país.
Ahora yo me salgo de la Guía de Valentina, invento mis propias rutas... pero Valentina siempre serás la primera y muy grande mujer. Espero que vengan tiempos mejores...